Recuerdos de la vida
Carlos Enrique Tereszecuk
Nació en Posadas –Misiones- el 4 de
enero de 1952, en el Barrio Villa Urquiza. Fue asesinado en Margarita Belén a
los 24 años –unas semanas antes de cumplir los 25-.
Carlos Enrique era el segundo de cinco hermanos.
Su padre era empleado público en el área de salud y su mamá ama de casa.
Los padres eran antiperonistas:
“porque Perón había quemado las iglesias”. No les gustaba la militancia política.
La infancia
De niños eran como cualquier chico de barrio, iban a los grupos de la iglesia.
En Posadas, fue a la escuela Parroquial Inmaculada Concepción.
La secundaria la hizo en el Colegio Roque González y luego fue al seminario de Fátima –en Misiones-.
El ingreso al seminario de Fátima, marcó su vida. “Le tocó una época de otros curas, era la época del Concilio. La iglesia tenía una gran apertura hacia lo social”.
Este interés por los otros, lo fue guiando, lo absorvió el tema social y la opción por los pobres. De joven trabajaba en las iglesias con los grupos sociales juveniles y salía a trabajar y ayudar en los barrios de la ciudad.
(carta enviada desde el Seminario a un amigo)
Al terminar la secundaria, decidió ir a Córdoba a iniciar el noviciado en Alta Gracia, estudiando mucho de filosofía y teología. Allí estuvo hasta mediados del 72, y sale luego de los dos primeros años de preparación: “ese tiempo en que los que estudian para curas, salen a ver el mundo y decidir si vuelven a completar su carrera, como una prueba”.
La militancia y la universidad
Al salir del seminario, Carlos Enrique, volvió a Posadas y comenzó a estudiar en la escuela de Servicio Social -había decidido no volver al seminario-. En 1974 fue el presidente del centro de estudiantes de la escuela y comenzó también a militar en la juventud peronista de Posadas. Era la época de “la universidad para el pueblo”.
En el centro de estudiante era el encargado de hacer los apuntes, el se ocupaba de preparar los “stenciles” para el mimeógrafo, era de los militantes que trabajan mucho y hablan poco, recuerdan compañeros de esa época. El era muy callado, muy tranquilo, pasaba desapercibido, siempre presente con su trabajo constante “era una hormiguita de laburador, siempre correcto, bien peinado, arreglado, era muy respetado por los compañeros por su trabajo tan necesario para los demás”. Era muy estudioso, andaba mas bien solo, no era de ir a las peñas, se la pasaba todo el día en el centro de estudiantes con el tema de hacer los apuntes.
Vivía atrás del Hospital, y volvía con un compañero caminando siempre. De esas charlas recuerda que él seguía siendo muy religioso, vinculaba más que nadie su preocupación por los problemas sociales con lo espiritual, con la opción cristiana de vida. Como la mayoría de sus compañeros, iba todos los domingos a misa.
Su amiga de ese momento cuenta su historia para relatar cómo era Enrique. Cuenta que lo conoció cuando ella estaba embarazada soltera, él no podía entender que esté sola y la acompañaba lo más que podía. Almorzaban juntos en el comedor universitario, Enrique la esperaba, ella casi no tenía nada. El día que él cobró su primer sueldo, recuerda ella que en el comedor le paso un sobre con todo el dinero, no quería aceptarlo, pero él le dijo que por ahora él tenía casa, comida, ropa, que ella necesitaba más. “Lo hacía por nobleza” y de buen amigo que era.
Durante ese año trabaja para las elecciones a diputados con el Partido Auténtico, ganado dos bancas.
En el 75 la cosa se puso difícil en todo el país, también en Posadas. Carlos Enrique, era secretario en la cámara de diputados del Partido Auténtico, de los diputados Juan Figueredo (hoy detenido-desaparecido) y Pablo Fernández Long.
La persecución y desaparición
Un día fue a trabajar a la cámara y un grupo de civil quiere detenerlo, se resiste y es defendido por los diputados. A partir de ahí tuvo que pasarse escondido de una casa en otra, y la familia supo que también estuvo un tiempo en el interior de la provincia en el área rural.
Recuerdan que el 19 de septiembre de 1975, él llega a la casa y se despide de la familia, avisa que se iba a alejar por un tiempo hasta que se solucionen las cosas. El diputado Figueredo habla con los padres, y les dice que era muy inseguro para Enrique, que lo persiguen y por eso debe esconderse por un tiempo.
Saben que un
tiempo estuvo escondido en Posadas de casa en casa cada día, y luego fue a la
zona rural en Misiones, y después a Resistencia. Uno de sus hermanos lo buscó,
tratando de verlo, pero nunca lo consiguió.
El era callado, no contaba mucho, más porque a los padres no les gustaba que esté en política, no apoyaba su militancia.
En el 76, allanan la casa de la familia
buscándolo o buscando cosas de él, era la policía de la provincia y la
gendarmería.
Nunca más la familia supo nada. Con la vuelta de la democracia gente que estuvo presa, les avisa que él había estado en la alcaidía de Resistencia detenido ilegalmente y que estaba en el grupo asesinado en Margarita Belén.
Solo saben que Carlos Enrique murió allí confiando en lo que otros dijeron, nadie les comunicó oficialmente su muerte.
Fuentes:
Conversaciones con su hermano y amigos del
Seminario y de la militancia en la Escuela de Servicio Social (2001 y 2002)
Fotografía:
-él en un bautismo
-Carta enviada a un amigo desde el Seminario de Fátima (1970- a los 17 años)
-Poesías dedicadas a él por una amiga.