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8 meses de la desaparición del compañero Julio López
DOCUMENTO
LEÍDO EN LA JORNADA DE DENUNCIA DEL ENCUENTRO MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA A
8 meses de la desaparición del compañero Julio López, desde el
Encuentro Memoria, Verdad y Justicia reafirmamos nuestra decisión de
continuar la lucha por su aparición con vida y por el castigo de los
responsables políticos y materiales de sus secuestro. Pasan los meses y
el gobierno de Kirchner mantiene su política de encubrimiento,
garantizando la impunidad de los culpables. Afirmamos,
con toda firmeza, que este gobierno, que se dice defensor de los derechos
humanos, se ha sacado la careta. No solo sostiene la impunidad que dice
combatir sino que avanza día a día en la represión a las luchas del
movimiento popular. Nuestro país está conmovido de norte a sur, de este
a oeste, por luchas obreras, estudiantiles, de derechos humanos, que
exigen aumentos salariales, políticas que atiendan a las necesidades
populares en educación y salud, y terminar con la impunidad. El
gobierno responde a estas demandas y a las movilizaciones con represión.
Carlos Fuentealba, que participaba en el movimiento docente de Neuquén,
fue fusilado por el gobierno de Sobish, por la policía neuquina en la
mano del Sargento Darío Poblete, involucrado en el asesinato de Teresa
Rodríguez y en torturas. Hoy el "preso" Poblete ayuda en las
requisas en la penitenciaría. El asesinato Carlos Fuentealba fue la
expresión más dolorosa de esta escalada represiva del mismo modo que
Julio López lo es de la impunidad. Pero
ellos son también el símbolo de un pueblo que no acepta ser silenciado.
Porque a pesar de la militarización, de los gases, golpes, balas de goma
y de plomo, la lucha se profundiza. Los docentes son un ejemplo de ello.
En este último mes se sucedieron hechos, casi imposible de enumerar
todos, que marcan la respuesta que el gobierno da a las demandas obreras y
populares. El
gobierno nacional ha sido socio y cómplice de la represión en Salta y en
Neuquén, y sostiene al gobernador Sobish. La situación en Santa Cruz,
provincia ocupada por la Gendarmería, a la que Kirchner considera su
feudo, terminó de desenmascarar su falsedad e hipocresía. La reiterada
represión de los últimos días es responsabilidad directa del gobierno
nacional. Así, la respuesta a los docentes, municipales, petroleros de su
provincia, que luchan en defensa de sus derechos ha sido represión y más
represión. Aun hoy están en prisión 6 presos políticos, producto de la
lucha de los petroleros de Las Heras. Mientras
reprimen y mantienen a la Gendarmería en las escuelas, el presidente y
sus ministros llaman patoteros a los luchadores populares y los acusan de
autoherirse. No solo se escandalizan por el repudio a la presencia de
Alicia Kirchner, ministra y hermana del Presidente, en Río Gallegos, sino
que pretenden castigar a quienes participaron del escrache. Reivindicamos
como método de lucha, el derecho popular al escrache, inaugurado por los
hijos de desaparecidos, frente a la impunidad de los genocidas. Raúl
Lescano fue secuestrado en Buenos Aires en oportunidad de participar de
una movilización de repudio al asesinato del compañero Fuentealba, por
fuerzas especiales de la Policía. Posteriormente fue blanqueado y
permanece detenido. Esta metodología del secuestro, tan cara a nuestra
historia, parece haberse instalado como método intimidatorio y represivo.
El
último miércoles ante una reacción espontánea en la Estación
Constitución a raíz de las injustificadas demoras en el transporte,
producto también de los negociados y la corrupción, la policía reprimió
con saña a los manifestantes. Represión
e impunidad no son una anomalía, un exceso. Son ambos instrumentos
necesarios de la política antiobrera y antipopular de este gobierno. El
presidente Kirchner vocifera sobre su supuesto carácter de demócrata.
Cristina Fernández de presenta ante sus interlocutores en EEUU como
inclaudicable defensora de los DDHH. El
gobierno tiene la fuerza que otorga el Estado para encontrar y castigar a
los reponsables de la desaparición de Lopez y de Gerez, para parar la
mano a las amenazas, pero no lo hace porque la represión y la impunidad
son la mano que acompaña indefectiblemente una política que defiende los
intereses de las clases dominantes y que necesita asegurar sus negocios.
Cada vez queda más al desnudo la falacia de su espíritu democrático y
la realidad de la corrupción que lo atraviesa, como lo ha demostrado
palmariamente el caso Skanka. Exigimos
al gobierno:
Encuentro
Memoria, Verdad y Justicia www.30anios.org.ar
- treintaanios@yahoo.com.ar
Campaña
internacional de firmas por Jorge Julio López |